“Que se privatice todo, que se privatice el mar y el cielo, que se privatice el agua y el aire, que se privatice la justicia y la ley, que se privatice la nube que pasa, que se privatice el sueño, sobre todo si es diurno y con los ojos abiertos. Y, finalmente, para florón y remate de tanto privatizar, privatícense los Estados, entréguese de una vez por todas las explotaciones a empresas privadas mediante concurso internacional. Ahí se encuentra la salvación del mundo… ” Esta célebre frase escrita por el reconocido premio Nobel de literatura de 1998, José Saramago, deja mucho en que pensar. ¿Acaso privatizar los servicios básicos es la solución a los problemas que los habitantes de un país viven en el día a día? O, al contrario, ¿será que al privatizar los servicios básicos se crean muchos más problemas para los ciudadanos?